¡Quiero gritar
que puedo comunicarme!
. Quiero, quiero, quiero tantas cosas. ¡Stop!
Todos
queremos tantas cosas, pero ¿Qué es lo que quiero yo? Creer-en-mi.

Santiago es
una ciudad en donde todo sucede a un ritmo
vertiginoso.Todos caminamos por las calles en línea recta, no miramos a nuestro alrededor y muy pocas veces nos
sorprendemos con lo que nos rodea. Hay cosas tan simples en nuestros
alrededores que no alcanzamos a divisar, a veces sólo somos capaces de ver los
problemas y vemos un Santiago gris. Ni siquiera blanco y negro, sino sólo GRIS,
sin matices, sin colores. Yo no quiero ser uno más de los hombrecitos de gris
que invaden las calles, las avenidas, el metro, las plazas y todos los rincones
de Santiago. Mi sueño: Un mundo lleno de
colores, de sueños, de matices.
¿Santiago gris?
¿Santiago en colores? Quiero mi creer en mi Santiago, en mi
mundo.

Mi corazón
late aceleradamente y me froto las manos. Trato de observar a los que me
rodean. Estoy nerviosa, ellos también están nerviosos. ¿Podremos crear entre
todos el mundo con el que soñamos? Mi corazón vuelve a
latir a un ritmo
vertiginoso
, lucho contra la tranquilidad y el nerviosismo. Mi primer día de
clases poco a poco se vuelve de COLORES al darme cuenta que hay gente que tiene
los mismo
sueños que yo. Acá todos queremos muchas cosas, creer, expresarnos,
soñar, comunicarnos, pero
yo soy quien elige.